Noticias / Lunes, Noviembre 11, 2019

RUPTURA DE PAREJA Y DOMICILIO FAMILIAR, ¿Y AHORA QUÉ?

Cuando una pareja decide poner fin a su relación, son muchos los problemas que se suscitan entre ellos, siendo uno de los más importantes y de los que más preocupan en la mayoría de las ocasiones, el tema de la adjudicación del domicilio familiar.

Con respecto a este punto, es importante que nuestros lectores sepan que la ley diferencia varios supuestos en lo que concierne a la adjudicación del domicilio, distinguiendo principalmente entre parejas con hijos, mayores o menores de edad, y parejas sin hijos. Dada la amplitud del tema de debate me limitaré en este artículo únicamente al supuesto de hecho más habitual en la práctica, parejas con hijos menores de edad. En estos casos, hay que precisar los siguientes puntos:

1. La adjudicación de la vivienda familiar se realiza bien de común acuerdo por los progenitores, bien por imposición del Juzgado. Así, en este segundo supuesto, el Juzgado no entra a analizar quién es el titular del inmueble, sino única y exclusivamente a quién de los 2 progenitores se le adjudica su uso temporal.

En esta tesitura, nos encontramos con supuestos alarmantes, y que en muchas ocasiones no llegan a ser entendidos por los justiciables. Así, es independiente quién es el titular del inmueble o si existe préstamo sobre el mismo, lo único relevante será quien se quedará con la custodia de los menores. Partiendo de dicha regulación, nos encontramos con cierta habitualidad casos en los que por ejemplo, el domicilio es titularidad de los abuelos paternos y le es adjudicado a la madre, o el domicilio es titularidad de la madre quien abona íntegramente la hipoteca pero se le adjudica al padre.

2. Si se otorga una guarda y custodia en exclusiva, bien al padre bien a la madre, será el progenitor al que se adjudique la custodia de los mismos quien se quedará con el uso de la vivienda familiar, tal y como lo preceptúa el artículo 96 del Código Civil, y ello con independencia de quien sea el titular del inmueble. Dicha adjudicación se basa en el principio de interés del menor, y en consecuencia no puede ser limitada por el Juez.

3. Si la guarda y custodia de los hijos es compartida, entrarán en juego otros aspectos para fijar a quién de los dos se le atribuye el uso del domicilio, si se adjudica por temporadas, o si se usa como casa nido. En mi humilde opinión, la fijación del domicilio como casa nido (donde los menores permanecen y los progenitores son los que entran y salen del domicilio), es una medida para nada beneficiosa, generadora de múltiples conflictos y que por ende, debe ser eliminada como alternativa (tal y como han venido haciendo los Tribunales en los últimos años).

4. La adjudicación del uso del domiciio se hará hasta que los hijos sean mayores de edad (y no por tanto, hasta su independencia económica). En dicho momento habrá que iniciar si se dan los requisitos para ello (entre ellos titularidad conjunta o privativa del inmueble), la oportuna modificación de medidas con la finalidad de fijar o limitar el nuevo uso de la vivienda. 

Con los matices anteriormente expuestos únicamente quiero llamar la atención a nuestros lectores sobre uno de los errores más comunes que existen en procedimientos de separación, y que no es otro que la concepción errónea  pero muy habitual de que la vivienda debe adjudicarse al titular de la misma. Como hemos visto, son muchos los supuestos que pueden darse, siendo algunos de ellos incomprensibles para nuestros lectores e incluso para nosotros mismos, pero que resultan de aplicación conforme a la normativa existente.

Fdo. Sara Llorca Defior 

Abogada experta en derecho civil y mercantil.