La conspiración del silencio, daba título a un artículo que escribía en nuestro espacio dedicado a noticias e información jurídica de actualidad de nuestra web del despacho, en la que dedicaba unas líneas a la violencia en las aulas, más conocida como bullying o acoso escolar.

Tras aquél artículo, han pasado algo más de 5 meses, y desde entonces poco o nada ha cambiado este desagradable escenario.

Digo poco o nada, porque tras el nombre de Jokin, Diego y Arancha que en aquél momento referí, he de añadir alguno más, y especialmente el de Lucía. Lucía, de 13 años de edad se quitaba la vida hace apenas un mes por no aguantar más los episodios que tuvo que pasar y que sufrió en silencio. Proceso doloroso que fue minando su resistencia y afectando significativamente a todos los órdenes de su vida, y a la vida misma.

En aquél artículo me centraba en los aspectos jurídicos-legales del acoso escolar, y poco entraba en el despliegue de los protocolos y planes de actuación elaborados y diseñados para…. Aquí hemos de pararnos, y preguntarnos ¿para qué han de servir estos protocolos?….

Existen muchos, yo creo que demasiados. Solamente deben saber que hay un protocolo en cada Comunidad Autónoma y ninguno es igual ni diferente, ni mejor ni peor. Simplemente engloban una serie de medidas de previsión, de vigilancia, de atención y cuidado, ¿y ahora qué?

Para mí, sólo existe una respuesta válida a la cuestión que planteaba, y es que garanticen por encima de todo el objetivo principal que no debe ser otro que, cese el acoso escolar y no que resurja. Entiendo que la diligencia de la que tanto se repite a lo largo de todas las páginas de éstos no debe ser exigible cuando los hechos se hacen públicos, sino que debe ser con anterioridad y así podremos evitar su comisión. Sólo así podremos utilizar el adjetivo EFICAZ, ya que lo más curioso de todo, es que no necesitamos variedad de protocolos sino la efectividad de los mismos.

Si bien es cierto que la instauración de éstos son un cambio positivo para nuestras escuelas de hoy, también tenemos que denunciar que lamentablemente han fracasado estrepitosamente pues solo debemos remontarnos a los datos de acoso escolar que van en aumento, especialmente en nuestra Región. Entiendo que junto a esa ineficacia se aúnan carencias en el sistema educativo a la hora de la aplicación de los mismos; en este sentido piensen en una normativa que permitiese la actuación coordinada de toda la Administración educativa y que pudieran conocer con exactitud cuál es la responsabilidad de cada uno y cómo hay que intervenir en cada momento, o en la formación específica del profesorado que les permitiese detectar e intervenir más cómodamente, y lo más importante prevenir, o bien piensen en la posibilidad de que pudieran participar especialistas capacitados en el manejo de estas situaciones… se  me ocurre.

Aun así creo firmemente que hay una asignatura pendiente en nuestra sociedad y es la enseñanza de valores a nuestros hijos, y que lo sucedido a Lucía y desgraciadamente a otros tantos y muchos niños, nos debe dar pie a la reflexión sobre lo que sucede cuando los límites de la vida son más que transgredidos por la libertad de unos que desencadena en la privación de la de otros.

 

Fdo. Gema Gomez Linares (abogada)